La bandera wiphala ondea en Navarra

Marcia Gonzales, Salomé Mendoza y Eduarda Carrillo son ahora conocidas en varios centros educativos de Navarra como “las Bartolinas”. Han viajado desde Bolivia, bandera wiphala en mano, para enseñar a niñas, niños y jóvenes navarros cómo es la vida de las mujeres en su país.
El proyecto
En el curso escolar 2023-2024, desde la Fundación Paz y Solidaridad de Navarra estamos llevando a cabo el proyecto Wiphala: tejiendo redes por la igualdad de género en diversos centros educativos de la provincia. Este proyecto, financiado por el Gobierno de Navarra y basado en la metodología de aprendizaje-servicio, busca trabajar con el alumnado el tema de la igualdad de género, aunque también se tratan otras cuestiones como la seguridad alimentaria, la educación, la cultura indígena y el trabajo decente.

Para ello, hemos contado con la ayuda de la Organización de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias “Bartolina Sisa” de Bolivia. Esta organización lucha por defender los derechos de las mujeres a través de talleres y cursos de capacitación en torno a temas tan diversos como la autoestima, la salud reproductiva y sexual o la seguridad alimentaria.
Nuestra fundación lleva colaborando desde 2018 en el apoyo a sus actividades. En el verano de 2023, hemos realizado un documental titulado Sembrando el cambio, que muestra el trabajo que se realiza en la provincia de Obispo Santistevan, del departamento de Santa Cruz. Por medio de este documental, estamos enseñando al alumnado de los centros la realidad de las mujeres campesinas indígenas originarias de Bolivia.
Visitando Navarra
El 15 de noviembre comenzó el recorrido de las Bartolinas por diversas localidades navarras y centros de Educación Infantil, Primaria, Secundaria y FP Básica. La primera semana visitaron el Instituto Altsasu BHI, el Centro Integrado de FP Sakana, la escuela de Lacunza y el Instituto Biurdana BHI. Los medios de comunicación se hicieron eco de estas actividades y publicaron dos artículos sobre las visitas a los centros de la Sakana, uno en el Diario de Noticias y otro en Guaixe, así como sobre la jornada en el Instituto Biurdana BHI en el Diario de Navarra. La siguiente semana llegó el turno de los colegios de Añorbe, Cárcar y Villafraca y del Instituto Iñaki Ochoa de Olza de Pamplona.

La dinámica ha consistido en el visionado del documental seguido de una ronda de preguntas por parte del alumnado. A pesar de la corta edad de la mayoría de los participantes, estos han sido capaces de plantear cuestiones complejas sobre los derechos de las mujeres, la cultura de violencia que existe en Bolivia, las consecuencias de la colonización e incluso la bandera wiphala, símbolo de los pueblos indígenas.
Además, el alumnado ha podido reflexionar sobre su realidad más cercana: sobre la igualdad de género en Navarra, la educación en las escuelas o nuestras lenguas minoritarias. Ante la pregunta “¿Quién trabaja más en casa, vuestra madre o vuestro padre?” muchos confesaban que su madre se encargaba de la mayoría de tareas del hogar, mientras que otros se mostraban más positivos, diciendo que estas se repartían de forma equitativa.
El trabajo sigue
Las Bartolinas ya han vuelto a Bolivia, pero el trabajo en los centros educativos continúa. Desde la fundación hemos propuesto a los centros de Educación Infantil y Primaria crear una bandera wiphala con telas de colores, con la ayuda de familiares, jubilados o talleres de costura. También pueden realizar un taller de cultura boliviana (música, baile, gastronomía…) con la asociación Así es Bolivia. Por último, se les ha planteado celebrar una festividad boliviana a finales del curso para enseñar a su comunidad todo lo aprendido.

En el caso de los centros de Educación Secundaria, se llevarán a cabo videollamadas entre alumnado de Navarra y Bolivia, como una forma de intercambiar experiencias. La idea es culminar el proyecto con la creación de un producto, como una página web o una guía, a elección de cada centro.
El proyecto Wiphala: tejiendo redes por la igualdad de género ha comenzado con muy buen pie y hemos fortalecido el vínculo entre Navarra y Bolivia. Dado que en la lengua quechua no existe una palabra para decir “adiós”, nos despedimos de nuestras compañeras Bartolinas diciendo “tinkunakama” o “hasta que volvamos a vernos”.
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